Del corral
al contenedor.
Un solo sistema para todo el frigorífico: compra de hacienda, faena, cámaras, desposte, expedición y exportación. Con la administración adentro, no al lado.
- Trazabilidad por kilo
- Rendimientos por tropa
- Modo Planta sin internet
- Expedición con doble firma
- Faena para terceros
- Kosher y halal
- Exportación
- Varias plantas y empresas
- Sueldos con el convenio de la carne
Hacienda, faena y desposte
El día de la planta,
en un solo hilo.
La tropa se compra en el remate, entra al corral con su DT-e, se programa para faenar, pasa por la playa y termina en cajas. Cada paso arranca donde terminó el anterior: nadie vuelve a cargar lo que ya se cargó.
El programa del día se arma con las tropas que están en corrales. Mientras se faena, la pantalla calcula a qué hora termina al ritmo real, no al teórico.
- La compra, con su liquidaciónRemate, pantalla o directa. La liquidación del consignatario se calcula en vivo —hacienda, comisión, IVA y flete— y queda como el costo puesto en planta.
- La faena, programadaQué tropas entran, en qué orden, cuántas cabezas y con qué equipo. Al cerrar el día, lo que no se faenó vuelve solo a corrales.
- El desposte, por loteLas medias que ya cumplieron las horas de frío, las cajas por corte y las mermas. Un lote no mezcla carne de dos dueños: la base no lo permite.
Rendimientos
Qué queda
de mil kilos.
Entre lo que se paga en pie y lo que se cobra en caja hay cuatro pasos donde se pierde peso. En un frigorífico el negocio se define ahí, y medio punto de rinde sostenido en el año se ve en el balance.
De mil kilos en pie quedan 392 en cajas. El sistema muestra cuánto se fue en cada paso y contra qué objetivo, con los números de la faena real, no de una planilla aparte.
- Por tropa
- Por productor
- Por consignatario
- Por categoría
- Por día
Mirado por productor, deja de ser un número de planta y pasa a ser una decisión de compra: a quién conviene comprarle la próxima tropa.
Pedidos y expedición
Ningún camión sale
con la caja equivocada.
El pedido se carga escaneando cada media y cada caja. Si algo no corresponde —un corte que ese mercado no admite, carne de otro dueño, algo vencido o algo que ya está en otro camión— el sistema no lo deja subir.
La salida la aprueba alguien que no preparó la carga. Cada camión sale con dos firmas.
- El stock se asigna soloPor orden de entrega y por vencimiento. La pantalla avisa antes si un pedido no se cubre con lo que hay en cámara.
- Nadie aprueba lo suyoQuien prepara no firma la salida. Es la misma regla que ya usa el depósito en el resto de la línea BTMS.
- Sale con todo hechoPatente, precintos y temperatura. El remito impreso, la factura armada con los kilos reales y el aviso al cliente.
- Se factura lo que subióNo lo que se había pedido. Los kilos de la factura son los que pasaron por la balanza al cargar.
Trazabilidad
Cada caja sabe
de qué animal salió.
No es un número de lote pegado al final. Cada kilo arrastra su historia desde el campo: qué tropa, qué DT-e, qué garrón, qué cámara, qué corte y en qué contenedor se fue.
Se escanea la etiqueta de la caja y aparece todo el camino, con la fecha y la hora de cada paso y los documentos que lo respaldan.
Recall
Y si hay que retirarla, en minutos.
El día que SENASA avisa, la pregunta no es dónde está el papel: es cuántos kilos salieron, a quién y qué queda en planta. El sistema ya lo sabe.
Lo que está en planta se bloquea solo: nadie puede despacharlo hasta cerrar el recall. A cada cliente se le avisa desde acá y queda registrado quién avisó.
- Kilos alcanzados
- Lo que se bloquea en planta
- A qué clientes avisar
- Qué contenedores están en viaje
- Informe para SENASA
Modo Planta
La línea no espera
a que vuelva internet.
En el puesto de romaneo hay guantes, frío y ruido. La pantalla muestra un número gigante y dos botones. Y si se corta la conexión, sigue pesando: cuando vuelve, sincroniza sola.
El peso entra solo desde la balanza, se descuenta la tara del gancho y la etiqueta sale por la térmica.
Tres niveles, según la planta.
No todas las plantas tienen las balanzas conectadas, y el sistema no obliga a cambiarlas. Cada puesto trabaja en el nivel que le toca, y se puede subir de nivel cuando la planta quiera.
- Se tipeaEl operario carga el peso a mano. Es el piso, y alcanza para arrancar mañana.
- Se saca una fotoSe fotografía el ticket de la balanza, una persona confirma el peso y la foto queda de respaldo.
- Se conectaLa balanza manda el peso al puesto fijo. Nadie tipea nada.
Cámaras y túneles
El frío, a la vista.
Temperatura, ocupación y antigüedad de cada cámara, incluido el frío alquilado a terceros. Cuando una se va de rango, avisa y deja registrada la causa.

Todas, de un vistazo
Propio y de terceros, oreo, cámaras y túneles. La que está fuera de rango se marca sola.

Y una por una
La curva de las últimas horas, por qué se fue de rango y qué hay adentro, con su dueño y su mercado.
Faena para terceros
El matarife entra
y ve lo suyo.
Los que faenan en su planta tienen su propio acceso: sus tropas, sus medias reses, su stock en cámara y su cuenta. Nada más que lo suyo. Y a fin de mes, la liquidación del servicio se arma sola con el contrato de cada uno.
Cada tropa faenada, cada lote despostado y la estadía en cámara del mes se valorizan con el contrato vigente. Lo que no tiene contrato se frena en rojo en vez de facturarse mal, y nada se cobra dos veces.
- Por kilo, como se pactóVivo, en gancho o frío: el contrato define sobre qué peso se factura el servicio.
- Cada kilo con su dueñoLa tropa, la media res, la caja y la ubicación saben de quién son. La planta nunca mezcla.
- El recupero es de la plantaCueros, menudencias y sebo van a Subproductos, con su propia liquidación.
En su portal, el matarife ve el romaneo res por res —con el peso y la tipificación de cada una—, cuánto rindió su tropa, qué le queda en cámara y qué se le va a facturar. Eso reemplaza el PDF del romaneo por WhatsApp y el llamado de las siete de la tarde preguntando cuánto rindió.
Mercados y exportación
Cada mercado
tiene sus reglas.
UE y cuota Hilton, China, Israel, halal, Chile, Estados Unidos y México. Cada uno con sus establecimientos habilitados, sus cortes, su etiqueta y sus papeles. El sistema no deja cargar en un contenedor una caja que ese mercado no admite.
- Kosher y halal, completosEl equipo rabínico y la certificadora trabajan adentro del sistema: dictámenes, glatt y rechazos quedan en la trazabilidad de cada media res.
- Habilitaciones al díaCada caja nace sabiendo a qué mercados puede ir, según el establecimiento, la tropa y el dictamen.
- El embarque, seguidoDel contenedor a destino: dónde está, a qué temperatura viaja y cuándo llega.
- Documentos en su lugarCada comprobante queda atado a la tropa y a la caja que respalda.
La administración, adentro
Un sistema,
no dos.
La compra de hacienda termina en una cuenta corriente con el consignatario, y esa cuenta se paga con un e-cheq. Si eso vive en otro programa, alguien lo vuelve a tipear todos los días.
BTMS Frigo trae la administración completa de la línea BTMS: facturación electrónica conectada a ARCA, bancos en pesos y dólares, e-cheques y cheques de papel escaneados, impuestos, flujo de fondos e informes para el contador.
El jefe de planta ve su día; la dirección ve el grupo consolidado. La misma app, distinta pantalla según el rol.
Personal y sueldos
El reloj de la planta
llega al recibo.
Legajos, convenio de la carne, horarios por sector, licencias y liquidación, en el mismo sistema que pesa las medias reses. Las marcaciones entran solas y el presentismo se calcula con ellas.
Un vistazo al mes: quién llegó tarde, quién faltó con certificado y quién está en la planta ahora mismo.
- El premio sale de la faenaCabezas faenadas en la planta de cada operario, los días que marcó entrada. Nadie arma la planilla a mano.
- Convenio y escalasCategorías, antigüedad, presentismo y cuota sindical según el convenio. Fuera de convenio, con su propio básico.
- Cada planta, su genteVarias empresas y plantas, cada una con su nómina, sus horarios y sus cargas sociales.
BTMS Frigo
Hecho para su planta.
Cada frigorífico tiene su circuito, sus contratos, sus mercados y su nivel de tecnología. El sistema se confecciona sobre eso: no se programa de cero ni se fuerza a la planta a trabajar de otra manera.
Un grupo de ejemplo con dos plantas y la faena de hoy. No hace falta usuario ni instalar nada.
Business Tailor Made Solutions · Sistemas de gestión a medida